Se dice contra aquellos que piensan que por el mero hecho de ser viejo, se es sabio por aquello de la experiencia, y valiente por el hecho de ser hombre. Se es por las cualidades o virtudes individuales que lo acrediten, no por el mero hecho general y necesario de llegar a una meta que no depende más que del tiempo.
No es, ciertamente, el mero hecho de ser hombre lo que honra a uno, sino los sentimientos; de ahí que se diga que nadie es más hombre que otro hombre y nadie menos que otro. Por consiguiente, lo que hay que cuidar es el alma y los buenos sentimientos.
Consejo muy conveniente para evitar peleas. No mirar las cartas del contrario en el juego porque es ocasión de riñas por un quítame allá esas pajas; pegarle, porque el contrario se encenderá en ira y será mal para todos.