No hay más amigo que Dios y un duro en la faltriquera.
Se suele decir cuando un amigo nos ha fallado en la necesidad en que nos encontrábamos. También indica que el medio más seguro de salir de un apuro es acudir a los propios medios y no tener que pedir prestado a nadie.
Si se vende a un amigo, es fácil que éste, por un motivo o por otro, se crea engañado, timado o víctima del que vende. De igual modo, si compras a un enemigo, te expones a que se aproveche de ti.
Réplica a quien suele amenazar con frecuencia y no se atreve a cumplir las amenazas. Si prodiga este sistema se expone a que alguien le tache de cobarde al ver cómo sus amenazas no son más que palabrería si no es que se le puede tachar de cobardía.
Contestación o réplica que se hace al que por menos que canta un gallo amenaza sobre todo de modo desproporcionado a otro. El arriero por más que amenace a su asno de que lo va a matar, ya se cuidará mucho de cumplirlo por el perjuicio que se hace a sí mismo, de modo que todo queda sólo en palabras.
Lo conveniente que es no llegar a las manos o al enfado total, justifica que se amenace con tomar serias medidas y este temor a que se cumpla ya es suficiente, por lo general, para que el otro se avenga a razones.
Las grandes ambiciones o necesidades perentorias son un continuo pensar y pensar, tan obstinadamente, que hasta en sueños no se las deja en paz y se sueña con ellas.
Indica que se ha de pasar por trabajos y penalidades si queremos alcanzar algo que valga la pena; o dicho de otro modo, "el que algo quiere, algo le cuesta".
Sin responder de tachas, contingencias, desperfectos, etc. La frase históricamente significaba que el esclavo que se ponía a la venta el vendedor lo vendía a uso de feria, es decir, sin responder de los defectos o enfermedades.