Frase con la que uno trata de no dar importancia al favor hecho en pro de un amigo que ha pedido algo y al que se le ha satisfecho su deseo, cuando éste intenta agradecerlo.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Nos enseña que en las relaciones públicas valen más, a veces, las amistades, a las que se puede rogar, encarecer o pedir recomendación, que el dinero más considerable que se pueda ofrecer para lograr el intento.
Frase con la que solemos ponderar nuestras amistades o aconsejar a alguien la conveniencia de que en cosa de amigos no hay por qué tener muchos sino pocos y buenos que es lo mejor.
El verse unidos por la misma desgracia es a veces motivo suficiente para sentirse amigos, y lo mismo acontece a los que juntos tienen que hacer un viaje.
Advierte de los peligros de prestar a los amigos, pues estos pueden caer en la tentación de creer que la amistad le exime de la obligación de devolvérselo y si se le exige la devolución, todavía se toma como una ofensa.
No te acompañes con amigo lisonjero ni con fraile callejero.
Un consejo este, del refrán, para tener en poca estima al que no nos corrige las faltas sino que más bien nos las celebra, del mismo modo que nos parecería mal acompañar a fraile callejero y trotamundos.
Amigos y relojes de sol, sin nubes, sí; con nubes, no.
La amistad ha de ser clara y diáfana y sólo así puede funcionar, como los relojes de sol. Basta que las nubecillas de la duda o de la susceptibilidad paseen por el cielo limpio de la serenidad que requiere la amistad para que ésta se venga abajo. Aviso, pues, para los amigos de unos y de otros.
Advierte de lo prudentes que debemos ser en lo que hablamos delante de personas, por muy amigos que sean, que, a veces, se pierden las amistades por una palabra de más con la que no se quiso ofender, pero se ofendió.
En tiempo de higos hay amigos y no hay amigos; unos quieren serlo y otros no conocerlos.
El dicho latino "mientras seas feliz, tendrás muchos amigos, cuando te vengan las desgracias te encontrarás solo" no es tan expresivo como este refrán que nos indica que en la prosperidad unos quieren ser amigos del que está en ese venturoso estado; mientras otros quieren no conocer a muchos que se dicen tales.
Mejor es tener al bajo por amigo que al grande por enemigo.
Aunque no se debe buscar tener a nadie por enemigo, el refrán nos dice que es preferible tener por amigo a uno de baja condición, aunque éste pueda acarrearnos cierta deshonra, que a un superior en calidad o autoridad por enemigo.
Por un dicho perder un amigo, no es de hombre de buen juicio.
Aconseja no dar importancia a las palabras que se dicen, generalmente sin malicia; y que perder una amistad por si dijo o dejo de decir, es de hombres de poco juicio.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Sin querer buscar con lupa las amistades, sí que debemos cuidar de seleccionarlas, sin pretender que sean ricos o nobles sino buenas las personas que deseemos tener por tales.